viernes, 24 de julio de 2015

Las evaluaciones estandarizadas en las escuelas.


Comentario al texto: "Evaluación (estandarizada) Vergonzosa" de León Trahtemberg

Eddy Romero Meza

Las evaluaciones estandarizadas tienden a ser facilistas y reduccionistas. Parten del presupuesto de que todos los estudiantes deben ser iguales o uniformes en sus resultados u objetivos. La escuela es una institución que tiende a uniformizar (tal como lo hacen las instituciones armadas o hasta eclesiásticas); los Estados-nación del siglo XIX que originan la escuela moderna, requerían formar ciudadanos con valores, actitudes y hasta saberes similares o iguales. La creación del uniforme escolar responde a esa lógica en el aspecto formal externo.

La comparación de capacidades entre los estudiantes es una observación natural en la práctica pedagógica. Sin embargo, es poco frecuente la reflexión sobre las capacidades diferenciadas y resultados individualizados. Sin duda los trabajos sobre las inteligencias múltiples, han favorecido la compresión de este asunto, pero no ha tenido un correlato mayor en las prácticas docentes.

La diversidad de saberes, capacidades, experiencias y orígenes (étnicos, religiosos, culturales, etc.) entre los estudiantes, es visto como dificultad más que posibilidad. Estandarizar aprendizajes no está mal, al contrario es necesario: saber leer y escribir con suficiencia, conocer nuestros derechos y deberes ciudadanos, realizar operaciones matemáticas básicas, entre otros. Pero el uniformizar las evaluaciones de todo el curriculum es un error.

Las pruebas estandarizadas buscan ser objetivas (confiables, válidas), pero muchas veces ante la diversidad de temáticas curriculares, tiende a privilegiar ciertas áreas y relegar la evaluación de otras. 
     
Como señala acertadamente León Trahtemberg en su artículo, existe además un sistema educativo que asocia el bajo desempeño con atributos negativos de la persona (bruto, incompetente, o sea, fracasado) y el alto desempeño con atributos positivos (inteligente, competente, o sea, triunfador). O sea en las pruebas estandarizadas irremediablemente hay ganadores y perdedores. Los que pueden aprobarlas y los que tienen diversas dificultades frente a ellas. Se estigmatiza a aquellos que no están en condiciones de realizarlas y que requieren pruebas diferenciadas, no por ser “incapaces”, sino por tener habilidades distintas o procesos de aprendizajes no convencionales.
Trahtemberg nos plantea una analogía interesante y dilucidadora al comparar a estudiantes diversos y sus desempeños en atletismo. No podría ponerse como misma meta de salto, distancias, resistencia o flexibilidad a estudiantes dotados naturalmente para pruebas físicas, que aquellos caracterizados por ser bajitos, gorditos y descoordinados. No sería justo para ninguno de los dos grupos. Los estudiantes altos, fuertes o atléticos requerían una valla mayor en sus pruebas, para medir sus progresos y esfuerzos, mientras los estudiantes de características no atléticas requerirían vallas diferenciadas, para medir sus avances y logros.
La aplicación de pruebas estandarizas puede ayudar a medir resultados generales entre los estudiantes, siempre y cuando las cifras o puntajes se contextualicen o interpreten bajo miradas menos prejuiciosas, y más analíticas. Las pruebas que evalúen en la diversidad o individualidad son necesarias, pero sin duda más difíciles de lograr, en la medida que exige atender el desarrollo personal de cada uno de los estudiantes, algo que en la escuela siempre ha representado un discurso lamentablemente vacío. 
Leer el texto de León Trahtemberg en: 
http://www.trahtemberg.com/articulos/2217-evaluacion-estandarizada-vergonzosa.html 

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