jueves, 23 de julio de 2015

Comentario al texto "La Enseñanza del Tiempo Histórico y la Nuevas Tecnologías" de Ruymán Acosta Betancor (Portal de Histodidáctica / Universidad de Barcelona).


APRENDIZAJE DEL TIEMPO HISTÓRICO Y DESAFÍO DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS
Didáctica de la Historia. El tiempo histórico y las nuevas tecnologías.  


Comentario al texto "La Enseñanza del Tiempo Histórico y la Nuevas Tecnologías" de Ruymán Acosta Betancor (Portal de Histodidáctica / Universidad de Barcelona).

Eddy Romero Meza

Las nuevas tecnologías han irrumpido el escenario educativo. Sin embargo, su dominio por parte de los docentes es parcial o poco significativo. De ahí que el empleo de las nuevas tecnologías sea ineficaz en las aulas (por ejemplo la incorporación del internet).
El analfabetismo digital es de un enorme riesgo bajo este contexto. El cambio de rol del profesor (de reproductor de conocimientos a gestor de medios), es el gran desafío hoy. Pasar de aprender datos al aprendizaje del uso de herramientas. Articular el uso del libro con elementos multimedia. Estudiantes capaces de autogestionar sus propios aprendizajes.
En el campo de la enseñanza de la historia, es común que la gente perciba la historia como lo opuesto a las nuevas tecnologías. Lo cual es un prejuicio, pues la historia también emplea la dimensión tecnológica para producir conocimientos.
Por otro lado, la enseñanza secundaria coincide con la adolescencia, una etapa inestable que demanda una mayor atención formativa.
Es necesario conocer el desarrollo cognitivo de los adolescentes para una mejor didáctica en la escuela. Existen dos principales teorías: la evolutiva de Piaget y la del Procesamiento de la Información (las cuales no son excluyentes) 
Las principales teorías cognitivas del aprendizaje se pueden resumir a cuatro, la psicogenética (Piaget), procesamiento de la información (Gagné), la significativa de (Ausubel), y la socio-cultural (Vygotsky).
Los aportes piagetianos sobre la asimilación y acomodación para reestructurar nuestros aprendizajes (reestructuración cognitiva). La educación debe estructurarse para favorecer los procesos constructivos personales. Las implicaciones de esta teoría en el aprendizaje inciden en la concepción constructivista del aprendizaje.
La enseñanza actual (incluida la didáctica de la CC.SS) no puede prescindir de los aportes de Piaget: a) Los contenidos no son fines, sino instrumentos al servicio del desarrollo evolutivo natural; b) la primacía del método de descubrimiento; c) El aprendizaje es un proceso constructivo interno; d) El aprendizaje depende del nivel de desarrollo del sujeto; e) El aprendizaje es un proceso de reorganización cognitiva; f) En el desarrollo del aprendizaje son importantes los conflictos cognitivos o contradicciones cognitivas; g) La interacción social favorece el aprendizaje; h) La experiencia física supone una toma de conciencia de la realidad que facilita la solución de problemas e impulsa el aprendizaje.
Otro investigador clave en temas de aprendizaje es Gagné, quien propone un modelo de aprendizaje basado en los modelos de procesamiento de información. La información llega a nuestro registro sensorial procedente de los órganos receptores. Pasando esta información a la memoria a corto plazo, y tras unos segundos si es codificada pasa a la memoria a largo plazo quedando a disposición del sujeto, en nuestro caso del alumno.
En la teoría del procesamiento de información, los conceptos claves de esta teoría son: estructuras, procesos y resultados. De estas podemos derivar elementos como la motivación, comprensión, adquisición, retención, recuerdo, generalización, ejecución y feedback
En tercer lugar el concepto de aprendizaje significativo o constructivo de David Ausubel es valioso en la medida que se nos propone que adquirimos conocimientos nuevos mediante relaciones con los que ya teníamos. El aprendizaje significativo se da cuando una nueva información se interrelaciona con un concepto relevante existente en nuestra mente, o sea las nuevas ideas, conceptos y proposiciones pueden ser aprendidos significativamente en la medida en que otras ideas, conceptos o proposiciones relevantes estén adecuadamente claras y disponibles en la estructura cognitiva y que funcionen como un punto de "anclaje" a las primeras.
Finalmente es verdaderamente importante considerar a Vygotsky, un investigador que concibe el aprendizaje como un proceso activo y socialmente mediatizado. Rechazando los enfoques que reducen el aprendizaje a una acumulación de reflejos y asociaciones entre estímulos y respuestas.
Vygotsky nos proporciona conceptos clave como: Zona de Desarrollo Potencial (ZDP), Nivel de Desarrollo Real (NDR), y Zona de desarrollo Próximo (ubicada entre las dos primeras y donde se produciría el aprendizaje).
Según Vygotsky, la Zona de Desarrollo Próximo, puede conceptualizarse como: la distancia entre el nivel real o actual de desarrollo, determinado por la capacidad de resolver independientemente un problema, y el nivel de desarrollo potencial, determinado a través de la resolución de un problema bajo la guía de un adulto o en colaboración con otro compañero más capaz.
Los enfoques resumidos nos permiten ver con mayor claridad cómo operan los procesos de aprendizajes y que rutas deben seguir las estrategias de enseñanza. En el caso de la didáctica de las ciencias sociales, y en el caso específico de la historia existen dimensiones temporales de cierta complejidad que requieren aprendizajes graduales y bien planificados. Tal es el caso del tiempo histórico, noción de carácter interpretativo-subjetivo frente al tiempo cronológico mucho más objetivo.  
El tiempo histórico, es el concepto clave que permite desarrollar la competencia de “desarrolla interpretaciones históricas”, planteada en el DCN vigente.
La historia puede verse bajo las perspectivas de cambio y continuidad. Dos dimensiones apropiadas para observar el desarrollo histórico de las sociedades en el tiempo. Pero de estas podemos derivar conceptos como: sucesión, ritmo y duración. Esta última, observable bajo la idea de hechos o proceso históricos de larga, media y corta duración (planteamiento del historiador francés Fernand Braudel).
El tiempo histórico también es sincrónico y diacrónico. De ahí que la simultaneidad y la sucesión, sean conceptos imprescindibles para la comprensión de la historia. Estas categorías temporales constituyen un factor elemental en la reconstrucción de la realidad, y para comprenderlo hay que conocer los diferentes fenómenos que interactúan en una sociedad, y su duración.
Los historiadores trabajan sobre la base de periodificaciones, las cuales parten de interpretaciones del hombre y la sociedad en su tiempo cronológico e histórico. En ese sentido, los estudiantes deben asimilar las nociones temporales cronológicas (eras, milenios, siglos, décadas, etc.) y comprender toda la complejidad del tiempo interpretativo (histórico, social, civil, religioso, etc.)
Ello a su vez se interrelaciona con la capacidad de entender la causalidad histórica. Comprender el origen, contexto y sucesos que explican los cambios y continuidades (permanencias) que operan dentro de la sociedad. 
Una estrategia clave para ello es aproximar al estudiante primero a una comprensión de su tiempo personal. Los ritmos que existen en su vida y como se articulan con el contexto geográfico-astronómico (día-noche, invierno-verano). A partir de ello, trabajar la noción de tiempo subjetivo, o sea como un mismo hecho puede ser percibido o interpretado de distinta forma (duración, intensidad, cambio, etc.)
Acosta Betancour señala que en el programa de estudios de las escuelas, la historia se enseña como un "todo" cerrado, propugnando todo lo contrario de lo que se pretende con la historia, una disciplina abierta y en continuo movimiento. Considero que es una afirmación correcta, la historia estudiada en las escuelas es un conjunto de datos donde se suele presentar una sola versión de los hechos. No se problematiza los contenidos de historia y se remarca la idea de que existen otros enfoques interpretativos: que el tiempo histórico y la causalidad no son algo estático o fijo.
La sociedad es un sistema, y el sistema educativo es un subsistema de la propia sociedad. Su tiempo histórico está marcado por una revolución tecnológica (cibernética o digital). La escuela debe ser capaz de responder a estos cambios. Adecuar la enseñanza frente a estas exigencias del mundo digital. Conservando aspectos fundamentales y beneficiosos como la formación humanística.
Las herramientas informáticas son múltiples, pero aún somos incapaces de hallar la interrelación clara entre los aportes de las teorías de aprendizajes- las nuevas tecnologías (TICs) – las didácticas de áreas como las CC.SS.
La escuela requiere también comprender el tiempo histórico que atraviesa y responder a los desafíos que hace buen tiempo se han presentado en esta sociedad global o interconectada.     

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